La inclusión y el cuidado, una (nueva) forma de comprenderla en tiempos de COVID-19

Y de repente lo ocasional se volvió cotidiano. Lo extraño, familiar. Lo distante, cercano. Y así muchas costumbres diarias pasaron a un segundo plano y tenemos que poner en uso nuevas prácticas. Todo este movimiento, sobre lo que el COVID-19 nos tomó de sorpresa y vamos aprendiendo sobre la marcha, también en temas de inclusión. En esta ocasión reflexionamos en tres aspectos:

Work Life Balance? En los albores de las prácticas conciliación trabajo-familia, una de las medidas que la mayoría de las empresas implementó fue el “home office” que se implementaba, según la organización, desde un día a cincos días a la semana. Siempre estableciendo días de encuentros presenciales en la medida de lo viable.

Además, había un estricto análisis de perfil para determinar quiénes podían acceder a esa nueva forma de trabajo que muchos lo veían como un beneficio. Hoy se ha vuelto casi obligatorio para muchas personas que, en calls o video calls, “piden disculpas de antemano” por si el ruido de un niño/a suena, o se asoma una carita en la pantalla. Y acá surge la pregunta ¿Por qué debemos pedir disculpas por la familia?.

Personas mayores: Es una de las poblaciones de mayor riesgo hoy en día, aun quienes no están atravesando una enfermedad y sean independientes, hoy pasaron a ser dependientes en algunos aspectos dada la recomendación de aislamiento. En muchos casos ellos y ellas eran quienes cuidaban o “daban una mano” en cuidar a las/os menores, u otra actividad, y hoy esa ayuda no puede estar presente, se invierte la carga.

 Parte de los cambios es que “quienes cuidaban de nuestros niños, niñas y adolescentes” hoy no pueden hacerlo para cuidarles también a ellas, y en algunos casos son población de riesgo por la edad que tienen. Esto exige una nueva dinámica en el hogar para la atención y cuidado con, los adultos mayores y otras personas dependientes. Recordemos que mayoritariamente estas tareas bajo responsabilidad de las mujeres, lo cual genera una sobrecarga en la intensidad del tiempo que deben destinar entre el trabajo y el cuidado de los miembros del hogar.  Este es otro aspecto por tenerlo en cuenta en las dinámicas laborales y familiares.

 

Violencia doméstica: Para muchas mujeres sus propios hogares son lugares donde se encuentran expuestas a situaciones de violencia. Recordemos que una de cada 3 mujeres en el mundo es víctima de violencia física o sexual (ONU mujeres, 2018). En este nuevo escenario, donde las familias pasan días en convivencia continua, puede generar una mayor exposición frente a estas violencias. Debemos recordar que se puede consultar a la línea de atención y asesoramiento nacional 144, y en la provincia de Buenos Aires al 911.

Quizá, frente a este tema, la cuarentena y la circulación de información, muchas y muchos experimentamos estar más nerviosos, además no estamos acostumbrados a estar 24 hs en casa, junto a la familia por tantos días. Ahora la jornada laboral es on line, la escuela también on line, y para muchos el cuidado es presencial. Pero hay hogares donde las situaciones de violencia doméstica existen, y este aislamiento puede exacerbar por diferentes motivos.

 Trabajo y vida personal como nunca se entremezclan fuertemente en esta coyuntura, se presenta un escenario desafiante al mundo del trabajo y los vínculos, esto va a requerir niveles de consciencia y aceptación para los cuales debemos ir aprendiendo y adaptándonos.

 Queremos escuchar tu opinión y tus experiencias.

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