No es broma, es acoso y violencia: sobre los porqués del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia el 17 de mayo.

Cuando escucho entre un grupo de colegas la frase “no seas maricón”, aunque no me la digan a mi, igualmente sé que me la dicen a mi, porque lo que dicen es lo implícito que se supone que representamos los gays en este caso. Cuando una colega escucha “te ves muy tortona”, aunque no se lo digan a ella, ella escucha y se interpela, porque sabe lo que esas palabras significan y que marcan el cómo “no debería vestir” una mujer lesbiana.

El día Internacional de lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, busca terminar con estas frases que si son acoso, no son solo “un comentario” o “una broma” es para muchos de nosotros violencia simbólica, psicológica y verbal.

¿Por qué? Por qué estas frases marcan un punto de inflexión en la vida de quienes nos auto-identificamos con alguna de las siglas LGBTIQ+ (lesbiana, gay, bisexual, trans o travesti, intersex, queer/cuir, género fluido, y muchas más). Cuál es ese punto de inflexión, el de hacernos saber, mediante esas palabras, que estamos por fuera del mandato, que podemos ser su broma, que nos salimos de la “norma”, que no “estamos bien con ser cómo somos”.

Si bien todas las personas nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, en el mundo sigue habiendo leyes, políticas y prácticas discriminatorias. Por ejemplo, en 11 países por ser lesbiana, gay o bi pueden condenarnos a muerte. En 70 países es ilegal ser quien se es, es decir, es ilegal mi identidad.

En Argentina, por ejemplo para las personas trans: 6 de cada 10 abandonan sus estudios secundarios a causa de la discriminación; tienen una expectativa de vida de 35 a 42 años; el 83% fueron víctimas de graves actos de violencia y discriminación policial; el 46% vive en viviendas deficitarias; y el 75% ha sido víctima de diferentes tipos de acoso y violencias.

El INADI, en su informe 2014-2017, mencionó que en segundo lugar se ubican las denuncias por discriminación hacia personas LGBTI, con el 12 % del total de ese periodo, correspondiendo de este total el 10,2% al lugar de trabajo. En la encuesta anual de Nodos “SER LGBTIQ EN EL TRABAJO, Experiencias de discriminación y acoso laboral en Argentina” encontramos que el 30% de las personas que nos respondieron sufrió acoso y discriminación en el trabajo, el 50% sufrió comentarios negativos y bromas vinculadas con su orientación sexual e identidad de género, el 25% percibió un trato desigual con respecto a su carrera (beneficios o salarios), y los datos más preocupantes es que el 7% fue despedido por motivo de su orientación sexual o identidad de género y el 20% sufrió violencia física, o verbal. Solo 1 de cada 4 personas que respondieron comentaron que había un programa o política de diversidad sexual en sus trabajos y solo el 6% se sentía representado por ellos.

Pero hay que enterarse: la diversidad sexual es, está, existe. No se irá a ningún lado, por el contrario, cada día se hace más visible; y por suerte las sociedades y organizaciones lo incluyen más como eje y tema a incluir en sus agendas de programas y políticas. Y todos los días hay que tomarlo como una oportunidad para  incrementar el respecto a los derechos humanos de las personas LGBTI, sin olvidar que también representa una ocasión única de celebrar nuestra diversidad en todos los ámbitos como el hogar, trabajo, centros de estudios, de atención de la salud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *